Primer día (13/09/2018)

Hoy es 13 de Septiembre de 2018 y hemos tenido nuestra primera clase de Educación musical en la etapa Infantil.

Antes de empezar con esta asignatura me rondaban varias dudas por la cabeza, pero la fundamental era si sería una asignatura teórica en la que impartiríamos temario sobre diferentes autores a lo largo de la historia o si, por lo contrario, serían unas clases prácticas en las que aprenderíamos juegos, canciones y diversas actividades para  trabajar con los niños en esta bonita etapa. 

Esta primera sesión me ha sacado rápido de dudas, ha sido una clase práctica y divertida donde hemos realizado actividades musicales que nos ayudan a trabajar aspectos tan importantes como la lateralidad, la coordinación, la precisión corporal… fundamentales para los alumnos de infantil. La música nos ofrece la oportunidad de trabajar todos estos aspectos de la mejor forma que podemos hacerlo, de una manera lúdica y divertida donde puedan aprender a través de su propia experiencia.

Al comenzar la clase hemos empezado a hablar de cómo la música ayuda a desarrollar en los niños aspectos que les permiten conocer mejor su propio cuerpo, como la lateralidad y la coordinación, mencionados anteriormente.

Después hemos comenzado como una actividad para romper el hielo y enfrentarnos al público, en la cual el profesor ha sacado de forma individual a varios compañeros y les ha pedido que repitan con un tono serio esta frase: “Soy una persona muy seria, muy seria, muy seria y no me río por nada, por nada, por nada. Tururú pajarito tururú pajarito, tururú pajarito. En esta frase existe un elemento que no solemos utilizar en nuestro vocabulario, por lo que, al verlo algo absurdo, nos produce risa. El objetivo final de esa actividad era enseñarnos que, dependiendo del tono de voz, podemos obtener una respuesta u otra de nuestros alumnos. No es necesario gritar para que te presten atención, más bien,  haciendo eso conseguirás todo lo contrario. Es mejor saber utilizar un tono de voz que se ajuste a cada uno de las diferentes situaciones, para que así los alumnos comprendan la relación que existe entre el tono de voz la intención del hablante. 

A continuación hemos realizado una actividad de body percussion con ritmos, al ser un grupo tan numeroso hemos tenido que dividir la clase en dos grupos. El juego consistía en imitar diferentes ritmos que el profesor nos ha enseñado, a cada ritmo se le asignaba un número (1, 3, 5, 7 y 9). Hemos realizado un total de cinco ritmos diferentes que se iban intercalando de diferentes maneras y formas. Por ejemplo, debíamos hacer la secuencia 333551, de tal manera que, utilizando la memoria y la concentración, debíamos ser capaces de ejecutar esa secuencia. En estas actividades con los niños es muy importante tener en cuenta que si un alumno se confunde no pasa nada, debemos utilizar la herramienta de la motivación para que siga intentándolo hasta que lo logre. Nuestro profesor Tomás ha mencionado una frase que me ha llamado muchísimo la atención “no hay nada más fácil que lo que es natural”, por lo que si un alumno no realiza bien el ejercicio puede que sea porque lo esta haciendo de una manera forzada, por ejemplo utilizando primero la mano derecha cuando es zurdo.
Aquí os dejo un video de una actividad que muestra la body percussion: 


Para continuar la clase hemos realizado una actividad de canto. Tomás nos ha enseñado la letra de una sencilla canción y hemos empezado a cantarla acompañados de un piano que tocaba él mismo. Al principio todos cantábamos muy bajito, pero enseguida nos hemos ido soltando, y eso que era la primera clase. Una vez que ya habíamos repetido la canción varias veces ha ido metiendo diferentes elementos. Primero ha ofrecido a una compañera tocar las claves, a mi un instrumento que nunca había visto antes que se llama cortina y, por último, ha separado un grupo para hacer un coro. Se que el instrumento no lo he tocado de la forma que se debe hacer y al principio me resultó un poco incómodo, pero gracias a la actitud del profesor y del resto de compañeros en seguida se me pasó la vergüenza.

Por último, hemos cerrado la clase con un juego. Antes de explicar el profesor la actividad que íbamos a realizar nos ha dado la oportunidad de escuchar todas nuestras propuestas de manera individual, cosa que dice mucho del interés que presenta por nosotros.  El juego consistía en hacer un circulo e ir pasándose una palmada o un golpe con el pie al suelo. Si yo daba una palmada mi compañero de alado debía dar otra y así sucesivamente hasta que una persona decidiera cambiar de sentido dando dos palmadas o dos golpes con el pie de forma consecutiva. Tomás relacionó el papel del profesor en el juego con un director de orquesta, donde ambos eran los que levaban el control de ejecutar las diferentes órdenes dinamizando así la actividad.


Como conclusión puedo decir que estoy muy ilusionada por poder contar con la oportunidad de disfrutar de una asignatura donde aprendemos de forma lúdica y divertida, donde disfrutamos, nos reímos y estrechamos relaciones. Lo más importante es que aprendemos a perder la vergüenza, cosa que es nuestra profesión no podemos tener, además de ser capaz de ponernos delante de varias personas y enfrentarnos a un públio, ya sea para explicar una actividad, cantar o bailar.

Paula Sanz Núñez.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Día 18/10/2018

Día 4/10/2018

Día 11/10/2018